Perú: Militares acusados de violar a adolescentes deben ser sentenciados [ Caso Manta ]

Por Claudia Cisneros Méndez

Sí, el ejército tenía el riesgoso trabajo de enfrentar a los terroristas de Sendero Luminoso y el MRTA durante la lucha antiterrorista (1980 y 2000), y seguramente muchos hicieron ese trabajo lo mejor que pudieron, pero hubo muchos, demasiados militares que cometieron atrocidades con la población civil. Asesinatos y violaciones. Y por ello deben pagar.

 “Cuando me desperté me dolía todo. Mi cabeza me dolía. Me dolía mi cuerpo, me dolía mi parte íntima, adelante y atrás. Estaba desnuda. Entró un soldado al lugar donde estaba y le pregunté: ¿qué ha pasado? El soldado me dijo: ¿Eres o te haces? Todos los soldados han pasado por ti.

“Entraron tres y me violaron. Les pedí que me mataran: quítenme la vida, les suplicaba. Ellos decían que me gustaba. Les pedía que me dejaran salir. Empecé a gritar.”  (testimonios rcogidos por la CVR, publicados por Alejandra Baluarte en Somos Periodismo)

Video testimonio, UTP.

No hay justificación posible para haber violado [1]sistemáticamente a niñas y mujeres. Se hizo en las localidades más pobres y desprotegidas del Perú y bajo la coartada de que estaban librando una guerra contra el terror. El terror también lo cometieron ellos, los militares violadores, con adolescentes campesinas inocentes que vivieron una pesadilla sin salida durante todos los años en que las bases militares contrasubversivas se asentaron en sus poblados y en que bajo pretexto de la lucha armada las violaron una y otra vez, de la forma más violenta, abusiva y cruel.

Lo que nos ha ocurrido a nosotras parece que ya es pasado, que no les importa; porque somos campesinas quechuablantes no nos hacen caso. Esas personas, los militares, nos han hecho daño. Nosotras éramos indefensas. Yo quiero que ellos reconozcan su delito y digan que nunca más van a volver a hacer”, le dijo M.A.B. a Mariela Jara de IPS noticias en junio último.

Foto; Comisión de la Verdad y la Reconcialiación (CVR).

M.A.B. es una de las miles de mujeres que cuando niñas o adolescentes fueron brutalmente violadas por militares durante el conflicto armado. El registro que se tiene es de más de 6,000 mujeres y adolescentes violadas. La Comisión de la Verdad (CVR) recogió 538 testimonios de los cuales en el 83% de los casos las violaciones las cometieron agentes del Estado. El 11% los terroristas.

M.A.B. – con sus iniciales porque así lo prefiere- es una de las mujeres de Manta, una localidad rural de Huancavelica, históricamente de las regiones más pobres del Perú y con mayor población quechuablante. En Manta y en Vilca, donde ocurrieron estas violaciones, se instalaron bases militares permanentes para luchar contra el terrorismo; y fueron los militares de esas bases los que violaron de forma sistemática a estas adolescentes de entonces entre 13 y 16 años.

Han pasado 30 años nueve de estas mujeres que prosiguieron en la ruta judicial siguen siendo maltratadas por el Estado que las violó mediante sus militares, siguen siendo maltratadas porque el proceso juidicial que se sigue contra estos militares ha estado plagado de reveses y demoras. Además porque durante años el Ministerio del Interior se negó a dar los nombres de los militares que solo usaban seudónimos en sus bases por seguridad. Recién en el 2016 se pudo judicializar y denunciar a 13 exmilitares por violencia sexual. Pero ese proceso también se frustró por irregularidades y uno nuevo recién empezó en [2]marzo de 2019.

“Ya estamos viejas y enfermas, queremos que ya termine. Queremos que nos reconozcan que desde niñas indefensas hemos sufrido ante personas que eran de las fuerzas armadas. Por el atropello que hemos tenido no hemos podido hacer bien nuestras vidas”, le dice T.A.B., otra víctima, a IPS noticias.

Estas niñas-adolescentes tuvieron que vivir 20 años con el trauma de las violaciones de las que fueron vícitmas en sus propias localidades para recién poder contar públicamente sus expriencias ante la Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional (CVR, 2001-2003).

Escrito así no parece gran cosa, pero cualquiera que ha sido víctima, conoce o trabaja con víctimas, sabe que vivir un solo día con ese trauma a cuestas es insoportable. Hay que imaginar lo que es vivir con ello durante décadas. Porque contrario a lo que piensan muchos, estos traumas no desaparecen ni amainan con el tiempo. Son heridas que constantemente recuerdan el dolor, el sufrimiento, la impotencia que se sufrió en ese momento y que tienen secuelas emocionales y físicas de diversa índole.  

Una de ellas pasó 20 años teniendo que dejar la luz o el televisor prendidos cada noche, por el miedo que la inundaba y que no la dejaba apenas dormir’, apunta IPS noticias.

Algunas de ellas también tuvieron embarazos no deseados producto de esas violaciones, lo que las hizo triplemente víctimas: además de la violación, el verse obligadas a asumir una maternidad producto de una violación y también porque fueron estigmatizadas en sus propios entornos familares y sociales.

Una de las performance-protestas de activistas por DDHH exigiendo justicia para las mujeres de Manta y Vilca. Foto: Demus y Trenzar.

Es muy complicado, y más aún si se toma en cuenta que estas niñas-adolescentes violentadas por los militares tuvieron que crecer con sus heridas y traumas sin ningún acompañamiento psicológico o ayuda profesional emocional, porque el Estado jamás se ocupó de ellas.

Estamos en el 2020, treinta, TREINTA años después y ellas aún no pueden cerrar el círculo de esta atrocidad cometida y recometida por el Estado, que continúa agrediéndolas con la demora del procesamiento de los 13 militares denunciados. Este año, las 9 mujeres que comprenden esta denuncia civil piden que las audiencias públicas sean transmitadas a través del canal de Justicia TV y sus redes sociales.

Estas transmisiones respetarán la reserva de la identidad de las 9 mujeres denunciantes. La Sala ha mandado un oficio a Justicia TV y se está a la espera de la respuesta para que todxs podamos ver las transmisiones. Para muchas de ellas es reparador que se escuche y que sepa quiénes las violentaron. Ellas quieren #QueLaVerdadSeSepa, que lxs peruanxs sepan lo que ellas han pasado y sufrido todos estos años y quiénes son los responsables.

Y así debería ser tratándose de un caso emblemático de Derechos Humanos en la región. «Este es el segundo juicio en Latinoamérica donde se está abordando la violación durante el conflicto armado interno (CAI) como crimen de lesa humanidad. El primero es Sapur Zarco de Guatemala», comentó para FemLATAM Emilia Salazar de la ONG Demus, que acompaña a las víctimas desde hace años.

Cada día que pasa sin que estas mujeres peruanas sean reparadas es un día de limbo en sus vidas, de revictimización porque no solo son recordadas de la violencia originaria de este proceso sino de la que cada día ejerce el Estado que las ignora, dilata el proceso, y las aleja de la justicia que merecen.

En primera fila, siete de los trece exmilitares acusados de violar sistemáticamente a las adolescentes en Manta durante el jucio que se les sigue. Foto; Demus

Esto solo añade a su dolor, a su carga y a la injusticia para ellas y para todas las mujeres como sujetos de violencia sexual masculina. Ya es tiempo de que estos 13 exmilitares denunciados sean sentenciados:

Sabino Valentín Ruti, Arturo Simarra García, Raúl Pinto Ramos, Dionisio Alvaro Pérez, Rufino Rivera, Epifanio Quiñones Loyola y Amador Gutiérrez, Pedro Pérez López, Martín Sierra, Vicente Gabriel Carrasco Vásquez, Yance Callahuacho, Julio Meza García, Diómedes Gutiérrez Herrera y Lorenzo Inga Romero.

Actualmente el juicio se encuentra en la etapa de interrogatorio a los inculpados. Luego será la intervención de las testigos y peritos expertas y finalmenete el testimonio de las mujeres. La siguiente audiencia está programa para el 13 de octubre , 2020 a las 9 a.m. a través de Google Meets debido a la pandemia. Si te interesa presenciar la audiencia puedes escribir a la sala para solicitar acceso a mesadepartessalasuperior@gmail.com mencionando el Caso/Expediente 899-20070-50001-JR-PE-04.

Otra forma de apoyar a las mujeres s estar atentxs a lo que pasa en las audiencias, informarse y presionar públicamente por un juicio ágil, justo y transparente porque han pasado más de tres décadas y esta letanía es inaceptable. De momento, presionar para que el juicio sea transmitido en Justicia TV (el canal del Poder Judicial peruano) y seguir las redes sociales de DEMUS, Ideele y Trenzar. Aquí puedes escribir a Justicia TV.



El caso Manta y Vilca en 3 minutos. Fuente: Wayka.

[1] CVR: ‘Se tiene evidencias que le permiten concluir que la violencia sexual fue una práctica generalizada y subrepticiamente tolerada pero en ciertos casos abiertamente permitida por los superiores inmediatos, en determinados ámbitos. Tuvo lugar en el desarrollo de incursiones militares pero también en el interior de ciertos establecimientos del Ejército y de las Fuerzas Policiales. Esta práctica generalizada, sin embargo, puede haber alcanzado en determinadas provincias de Ayacucho, Huancavelica y Apurímac un carácter sistemático vinculado a la represión de la subversión.” (Mercedes Crisóstomo Meza, Mujeres y fuerzas armadas en un contexto de violencia política: los casos de Manta y Vilca en Huancavelica, Documento de trabajo N° 210, IEP, 2015 en http://www.noticiasser.pe/opinion/un-estado-no-viola )

[2] Primera Sala Penal Superior Nacional Transitoria Especializada en Crimen Organizado con sede en Lima.

[3] El tribunal que ve el caso Manta y Vilca la Primera Sala Penal Superior Nacional Transitoria Especializada en Crimen Organizado, con sede en Lima está conformado por los jueces René Martínez Castro, Edhin Campos Barranzuela y Jhonny Contreras Cuzcano – (ni una mujer).

Foto portada: Paula Escribens/DEMUS


SOBRE LA AUTORA

Claudia Cisneros Méndez – Periodista y comunicadora con estudios de mujer, sexualidad y género. TW

«Ser periodista no es oficio de negras»

Por Leonor Pérez Durand

Tenía veintitantos años, eran los 90. Era periodista en un país donde lxs negrxs tienen ocupaciones asignadas desde antiguo y trabajar en un medio de comunicación como periodista no es una de estas. Por eso, cuando luego de años de intentarlo logré hacerlo desperté todas las alertas y hasta fui acusada de ser agente del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN). Eso significaba ser espía de la dictadura de Alberto Fujimori, infiltrada en la prensa peruana para denunciar los planes de los medios disidentes.

Treinta años después nada ha cambiado. La población femenina peruana asciende a 16 millones 435 mil 53. Según cifras del Ministerio de Cultura, 379, 646 se autoidentifican como afroperuanas, esto quiere decir que casi el 3% de las mujeres peruanas somos afrodescendientes, pero en los medios de comunicación no representamos ni el 1% de comunicadoras. Históricamente sólo hemos aparecido hipersexualizadas, ridiculizadas o representadas en labores no profesionales. 

Una de las primeras veces que hice un casting para televisión, solicitaban una presentadora de noticias y allá fui con mi currículum bajo el brazo, en cuanto llegué me dijeron que estaban buscando chicas parecidas a un par de presentadoras peruanas, blancas y rubias ellas. «Si lo que buscan son chicas blancas obviamente yo no lo soy, pero según el anuncio buscan periodistas y hasta donde sé, sólo una de ellas lo es. La otra es una ex reina de belleza» ─contesté.

Terminé pasando el casting porque en mi currículum decía que hablaba francés y me pidieron que leyese las noticias del teleprompter en ese idioma, sin tiempo para realizar una traducción previa, y así lo hice. Mientras me preguntaba: ¿cuándo será el día que en un noticiero peruano se lean las noticias en francés? Obviamente nunca me llamaron y durante días me sentí muy humillada y menospreciada, de nada servían mis estudios si lo único que todos veían era mi color de piel.

Luego de esa nefasta experiencia y cansada de enviar currículums me dediqué de lleno a hacer ejercicios, una de las actividades para las que se supone lxs negrxs estamos predestinadxs. Con el tiempo, acabé siendo instructora de aeróbicos, trabajo que combinaba con investigar sobre temas feministas y que me permitió tener una efímera columna en la revista Gente. Luego de un tiempo llegó un nuevo director a la redacción y me dijeron que si quería seguir con ellos debía dejar de ser freelance e incorporarme al equipo.

Un día me fue encomendada la tarea de entrevistar a César Hildebrant, gurú del periodismo peruano. La entrevista gustó a Hildebrant y dos días después me llamaba para ofrecerme trabajo en su programa de televisión, obviamente salte de alegría y dije que sí en el acto; se lo comuniqué a mi jefe en la revista, no le gustó mucho la idea y me encargó un reportaje final: Una nota sobre la primera promoción de mujeres oficiales del Ejército que se graduaba por esos días.

Leonor Pérez Durand, la única presntadora de noticias de TV afrodescndiente en los 2000’s. Foto; Revista TV+

«Y quiero una foto en la que usted se vista como ellas, porque eso es lo que hace un periodista, si entrevista a un heladero se viste de heladero y comparte su experiencia». Yo era nueva en la carrera así que le hice caso, pero como no me gustaban, ni me gustan los uniformes, y menos los militares, no sabía cómo iba a hacer. Para mi suerte ellas recibían clases de aeróbicos, así que me puse la ropa de gimnasia de las oficiales con el logotipo del Ejército, y a sudar se dijo.

El reportaje fue publicado y yo pasé a trabajar con Hildebrant, el nivel de sus periodistas era alto, todos hacían investigación y además, tenían fuentes que los nutrían de noticias; en cambio, para mí todo era nuevo y nadie me conocía ni me llamaba por teléfono para ‘datearme’ nada. Hildebrant me dijo que la mejor forma de conseguir información era hablar con congresistas, que a ellos les llegaban denuncias que podían convertirse en temas para trabajar y me dijo que uno de los más accesibles era Ernesto Gamarra.

Al día siguiente fui a ver al congresista a su oficina, me presenté como reportera de César Hildebrant y le pregunté si tenía algún tema que quisiera denunciar, algo con lo cual poder trabajar. Él, muy amable, me explicó algunas cosas y quedamos en que seguiría yendo a verlo por más información. Dos días después, Hildebrant me llamó a su oficina y me echó del trabajo, me dijo que aún me quedaba mucho por aprender y tácitamente, que me fuera a madurar a otro lado.

Decepcionada, pero pensando que sí, que me faltaba mucho para poder estar a la altura de sus reporteros, me fui a casa, armé nuevamente currículums y los reparti. Me llamaron de la Revista Caretas, yo feliz, en esa época se trataba de una revista combativa, antifujimorista y muy interesante. Así que comencé en Caretas, un par de meses después me tocó ir a ver a Ernesto Gamarra para un tema, al volver a la revista me dijeron que recogiera mis cosas y me fuese.

Leo Pérez dirige un blog de investigación periodística con enfoque de género, TeleoLeo.com

Otra vez sentía que todo se debía a mi inexperiencia y que debía aprender más. Volví a presentar currículums y me aceptaron en el diario La República, me pusieron como practicante en el área de investigación y allí estuve varios meses, también escribí reportajes en el suplemento dominical y también estuve en la sección de policiales. Un día tuve que hablar con Ernesto Gamarra, 24 horas después, al volver al diario, el jefe de la sección de Investigación, Ángel Páez, me encerró en su oficina y me interrogó. 

«¿Eres del SIN?» ─Preguntó Páez. Yo, absolutamente sorprendida, rotunda y categóricamente contesté: ─No. Luego de varios minutos de interrogatorio me dijo que el dueño y director del diario, Gustavo Mohme, no me quería más. Él, también congresista contrario al régimen y cabeza de un diario que publicaba notas muy comprometidas denunciando las malas artes del gobierno, entró en pánico cuando su compañero de grupo parlamentario, Ernesto Gamarra, le dijo que yo era parte del SIN. 

«Además, Gamarra no sólo le ha dicho eso a Mohme, si te han botado del programa de César Hildebrant y de Caretas, es porque Gamarra ha dicho en todos esos medios que tú eres agente del SIN. Yo te he hecho investigar con mis fuentes, pero nadie el Ejército te conoce, así que estoy seguro que no eres del SIN, pero Mohme está muy asustado. Te aconsejo que limpies tu nombre porque así nadie te contratará» ─concluyó Páez.

Al día siguiente pedí una cita con Gamarra y fui a verlo a su oficina en el centro de Lima, le llevé mi currículum, las notas que había publicado en el pasado y todo cuanto según mi juventud y falta de experiencia consideraba importante para demostrarle que no era quien él decía. Gamarra me dijo que él tenía una foto mía vestida con la ropa de deporte del Ejército haciendo aeróbicos con las oficiales y que eso probaba mi pertenencia a las Fuerzas Armadas.

Le explique al congresista el origen de la foto, le dije que buscase la nota en la hemeroteca de la revista y que por su supuesta delación yo había sido expulsada de 3 medios de comunicación. Él, desde sus privilegios de hombre blanco, clase media contestó: «Es que por tu tipo y tu porte no pareces periodista». Mi tipo se debía a mi raza, una negra no es periodista; mi porte, a hacer 6 horas de aeróbicos diarias e ir en bicicleta por toda la ciudad, porque el transporte público peruano era y es nefasto.

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Carta notarial que Leonor Pérez Durand le envió al entonces congresista que esparció rumores infundados sobre ella. Documento: Leonor Pérez.

Los prejuicios del congresista me valieron más de dos años sin poder trabajar porque donde iba era mirada como ‘la espía del SIN’. Envié una carta notarial al congresista para que se retractará y lo hizo, la envié a los medios de los que me habían sacado, pero el mal ya estaba hecho. Los prejuicios del congresista también fueron causa de una depresión de la que tuve que salir yo sola porque sin trabajo, no tenía dinero para pagar un tratamiento. Sin embargo, unos años después, la tortilla dio la vuelta.

En 1999 Canal N, el primer canal de televisión peruano de 24 horas de noticias, inició transmisión. Yo, ya recuperada, luego de haber trabajado medio año en un programa de investigación periodística en Canal 9, conducido por una reivindicativa Cecilia Valenzuela, entré como presentadora a «N». El canal Benetton nos decían, porque la marca incluía en su publicidad personas de todas las razas. Canal N fue el primer medio peruano que priorizó la formación de sus presentadorxs y reporterxs sobre su color de piel.

En enero de 2001 el director del canal me dijo: «Te tengo un regalo haz tú la nota». El regalo era un vídeo. Era la época en la que en Perú se habían filtrado vídeos grabados por el nefasto jefe del SIN, Vladimiro Montesinos, en sus oficinas. En los vídeos, Montesinos perennizaba la compra de voluntades políticas con grandes fajos de dinero. Uno de los comprados era Ernesto Gamarra, el que fungía de parlamentario amigo de la democracia, el hombre para el que una mujer negra no podía ser periodista, porque «no tenía el tipo».

La actitud de Gamarra es uno de los síntomas de una sociedad racista que cataloga a la gente por su color de piel, que coloca a todo lo que no sea blanco fuera de la esfera profesional. La actitud de este expolítico representa el deseo de perpetuar el estado de las cosas, lamentablemente casi 20 años han pasado y en Perú no ha vuelto a haber otra  periodista negra presentando noticias en televisión. Dos décadas antes estuvo Zelmira Aguilar en América cuando aún se llamaba canal 4. Y, no es que no haya periodistas negras, pero no es común su presencia en estudio. Giovanna Sofía Carrillo es otra de las excepciones.  

Todo el racismo que sufrí siendo periodista en Perú, fue más brutal que el que sufrí en las calles, donde desde pequeña fui acosada por «mi tipo» o porque no respondía al estereotipo de mujer negra diestra en el movimiento de caderas en la pista de baile, ni fui una gran jugadora de voley, ni cantante pues más bien desafino descaradamente. Además, mi socialización no era con afroperuanos, excepto mi familia, eso y la falta de referentes negrxs profesionales no me permitieron empoderarme como mujer negra hasta la etapa universitaria.

Carta de rectificación que el congresista Gamrra le extndió a la periodista Leonor Pérez para rearcir el daño causado por los rumores infundados de que ella trabajaba para el Servicio de Inteligencia del régimen corrupto de Alberto Fujimori. Documento: Leonor Pérez

Las negras y negros en Perú tenemos un lugar, unas actividades, unas ocupaciones; profesiones, no. Además, somos hipersexualizadxs, nosotras insaciables y ellos súper potentes y bien dotados. Muchas de las veces que fui a trabajar a Canal N, los taxistas que me llevaban intentaban dejarme en un conocido restaurante, cerca al canal, que tenía espectáculo de música negra, porque claro, una negra bien vestida y maquillada sólo podía dirigirse a su trabajo: cantar o bailar música negra. ¿Leer noticias, investigar o reportear? No. Ese no es trabajo de negras.

Yo crecí sabiendo que mi lucha comenzaba varios peldaños más abajo que el de todas las mujeres, pero tuve la suerte de tener una familia que siempre me llenó de amor y me enseñó a respetarme y a creer en mí. Mis padres siempre me decían, lo único que podemos heredarte es una buena educación, pero hagas lo que hagas, hazlo lo mejor posible, así que con el tiempo aprendí que eso que me dañaba, también me construía y me ha llevado a ser la persona y la profesional que soy hoy, orgullosa de mi compromiso y honestidad.

El “Plan Nacional de Desarrollo para la población Afroperuana 2016 y 2020”, tenía entre sus objetivos mejorar las oportunidades de acceso a la educación superior de la población afroperuana y planteaba lograrlo a través del acceso de los afroperuanos a instituciones educativas, así como de cupos en programas estatales de becas, pero esto no ha ocurrido perennizándose así la pobreza y la falta de cualificación que siempre hemos sufrido este sector de la población. Por eso, una negra periodista puede ser sospechosa.

Desde los 90, varias iniciativas para empoderar a la población afroperuana han visto la luz, entre ellas el Centro de Estudios y Promoción Afroperuanos LUNDU, que en un trabajo sobre la representación de la población afroperuana en los medios, publicado en 2012, Giovanna Sofía Carrillo decía: «[…] el racismo y el sexismo siguen afectando a las mujeres afroperuanas y la mayoría de medios de comunicación se convierten en cajas de resonancia del discurso y la postura racista que nos vulnera».

Y aunque el diagnóstico de LUNDU es de hace 8 años lamentablemente continúa absolutamente vigente, tanto detrás como delante de cámaras. Una de las cosas que sí ha cambiado es la articulación de las mujeres negras en grupos “afrofeministas”, como Presencia y Palabra, colectivo de mujeres afroperuanas que tienen como objetivo «impulsar espacios de diálogo, acción y reconexión entre mujeres negras y afrodescendientes». 

Las y los afrodescendientes necesitamos referentes en todos los campos, tenemos la obligación de mostrar todo lo que aportamos a la sociedad, porque los que vienen detrás deben tener espejos donde reflejarse para poder decir, yo quiero ser como ella o como él. Y ese ella y ese él no sólo tienen que ser deportistas, bailarinxs o cantantes. Nuestrxs ‘afropequeñxs’ deben tener todo un abanico de posibilidades y sobre todo, de oportunidades, y ese trabajo parte, sobre todo, de un cambio estructural en el que el Estado tiene papel principal.


Leonor Pérez-Durand es periodista audiovisual, activista, creadora de

teleoLeo.com , sitio web de noticias que aborda temas de afectan a mujeres y

diversidades, pero también, cumpliendo con los objetivos de igualdad y justicia

social del feminismo, da voz a quienes no la tienen.

«Desde mi posición

profesional estoy avocada a denunciar los abusos cometidos contra las y los

más débiles, ese y no otro es el objetivo de mi trabajo».

El editorial de La República sobre violencia de género incurre en estas falacias

Por Claudia Cisneros Méndez

Donde hay poder hay resistencia, decía el gran pensador del poder, Michel Foucault. Y las respuestas que el Diario La República viene dando a la queja de la comunicadora Yanira Dávila (por fomentar violencia de género con una de sus notas), son una muestra de ese poder que se resiste a ser erradicado: el poder patriarcal del machismo que se resiste a ser puesto en cuestión, que se resiste a entender el punto de vista femenino, que se reesiste al cambio del re-equilibrio de los roles de géneros.

Por cierto que Foucault se refería a las resistencia de los oprimidos contra los opresores. En nuestros tiempos, esa resistencia contra el poder de dominación machista la representa el movimiento feminista. Y como apuntaba Foucault, las resistencias a los poderes dominadores son capaces de transformar. Es justamente eso lo que estamos viendo suceder en el mundo entero-al menos en el mundo occidental- con las luchas mancomunadas contra la opresión masculina histórica y estructural de los poderes públicos y privados, políticos y sociales.

Pero también observamos hoy un fenómeno secundario de resistencia por parte del opresor que rechaza la transformación que lxs oprimidxs están impulsando.  El idioma inglés, que suele ser rápido para dar nombre a los fenómenos, a este se le llama ‘backlash’.  En Español le podemos decir ‘contragolpe’ o ‘revancha’. Se trata de la reacción negativa o respuesta agresiva de los hombres a los cambios que el feminismo propone y está logrando.

Quienes participan de los privilegios y espacios de poder que el machismo les ha permitido, se resisten a ceder esos espacios de poder.  Esos hombres se sienten abrumados porque el feminismo viene ejerciendo una presión pública jamás antes experimentada, a gran escala y en todos los niveles sociales, psíquicos y culturales.  

Esto es en gran parte lo que explica el suicidio de marca que está cometiendo La República, primero, respaldando a un editor web con acusaciones de acoso y luego, más gravemente para ellos en términos de audiencia, con el nefasto editorial “En defensa de la noticia” que publicó el domingo 27 de setiembre. Ese desacertado editorial muestra de manera explícita el desprecio por su público femenino, el desprecio por el enfoque de género y sobre todo, la completa ceguera del daño que están infligiendo para su diario con esa resistencia al cambio y al re-equilibrio de géneros.

La República se refiere en su editorial a la resolución del Consejo de la Prensa Peruana (CPP), institución a donde la agraviada (Yanira Dávila) hizo llegar una queja formal por una nota realizada por La República que la expuso a una serie de agresiones machistas en las redes. La resolución del CPP no le ha gustado a los hombres en la cúpula (que son una abrumadora mayoría) que toman las decisiones como las de la línea editorial. Su resistencia a ser cuestionados y a adaptarse a los cambios que exige el enfoque de género en el tratamiento periodístico, los lleva a ensayar en ese editorial argumentos falaces. Como por ejemplo, decir que ellos están defendiendo los fueros de la libertad de información y la autonomía del periodista y que el enfoque de género es una censura previa.

Falacia Uno. Dice el editorial: “Algunas partes de la resolución violan irrenunciables preceptos de la libertad de expresión. Al señalar que al emitir una información estamos obligados “a prever las ofensas y agresiones verbales” a las personas de desempeño público, el Tribunal introduce la práctica de la censura previa que antes se pretendió imponer a través de la llamada ley mordaza”.

Analisis: No se trata de preveer las ofensas verbales de cualquiera, sino aquellas que atañen a mujeres. ¿Por qué la distinción? porque son las mujeres, estadísticamente mucho más que los hombres, quienes son blanco y víctimas de ese tipo de ataques por parte de hombres. Pero tampoco aplica a todas las notas con mujeres, sino a condiciones específicas como en este caso en el que la nota sobre Dávila no era periodísticamente relevante y solo aseguraba controversia suficiente para jalar visitas a su web, exponiendo a la comunicadora a una innecesaria ola de agresiones en línea. Incurre en falacia La República en este editorial cuando pretende hacer de un caso específico (en el que el contenido en cuestión se elaboró sin criterio periodístico válido más que el clickbait0) algo general, diciendo que según la resolución se les está imponiendo una mordaza previa en todos los casos.

Es decir, si tomamos en consideración los detalles específicos de este caso, de inmediato se cae el supuesto argumento de la mordaza previa que ellos sugieren. ¿Por qué? Porque la nota que LR hizo no califica como periodismo-de calidad. Ese tipo de artículos que se escriben para general clicks se han normalizado tanto que un diario del prestigio de LR es capaz de defenderlo como si fuera periodismo, cuando no lo es. Entonces, decir que la resolución del CPP implica una ley de mordaza previa a TODA su actividad periodística es falaz, porque la resolución refiere a un caso en el que no hay justificación periodística para levantar una nota deportiva con la opinión que Dávila dio en sus propias redes sociales como si fuera de interés periodístico y exponiéndola a la agresión de los barristas.

Por supuesto que igual LR tiene la libertad de elegir cuánto clickbait produce para su diario, pero en cuanto una nota insustancial periodísticamente implique fomentar la violencia de género contra una mujer, no puede usarse de justificación ‘el periodismo’ y las mujeres y aliadxs reclamarán como ha sucedido ahora. Y eso nos lleva a la siguiente falacia.

Falacia Dos. La República también dice en su editorial que hacer caso a la resolución del CPP “implicaría dejar de publicar miles de noticias de personas que cada día emiten opiniones y que, con distinta intensidad y volumen, son objeto de crítica o aprobación”.  

Analisis: No tienen que dejar de publicar miles de noticias de nada. Solo las absurdas notas con objetivos de clickbait que no tienen relevancia periodística—y lo saben, y que además exponen innecesaria y gratuitamente a una mujer que, en este caso, ni pertenece al rubro deportivo ni trabaja en el ámbito deportivo. Su opinión, aunque estaba escrita en su propia red pública, no era relevante en el ámbito deportivo y mucho menos tratándose de una queja por el comportamiento de los hinchas del club futbolístico Universitario de Deportes. Exponerla en una nota ‘deportiva’ donde además se facilitaban sus redes sociales, fue exponerla, a sabiendas, a la furia de los fanáticos deportivos. Nada de esto aplica si el artículo sí tiene relevancia periodística o se está abordando una denuncia, o si el personaje que opina es relevante al tema. Pero su nota de clickbait con Yanira Dávila, claramente solo tenía un interés de generar controversia y vistas.

            El editorial de La República es una joya del anacronismo que se resiste a aceptar y sumarse al cambio de paradigma que por fin las mujeres estamos logrando: que se nos escuche, se nos atienda, se nos tome en cuenta y no se invaliden nuestras opiniones y experiencias, que es justamente lo que los hombres educados en el patriarcado vienen haciendo durante siglos y contra lo que las mujeres feministas hoy en día luchamos. Paradójicamente, es lo que LR intenta hacer con Yanira Dávila: desvirtuar, invalidar, minimizar su queja, y cuando le hacen eso a ella, nos lo hacen a todas.

            Sabemos que en LR hay un grupo de redactorxs que entiende el enfoque de género como una necesidad y otrxs tantxs que al menos están conscientes de su importancia y están prestxs a aprender para ejercer un mejor periodismo. Pero desafortunadamente una facción se resiste y es la facción que, oh coincidencia, son los hombres que detentan el poder mayor y la toma las decisiones. Decisiones que están enterrando al grupo, como la nefasta carta de respuesta a la queja de Dávila donde LR dice que no se va a someter a una ‘moda pasajera’, o como este olvidable editorial que quedará en los anales del periodismo y el feminismo como caso de estudio.

Donde hay poder hay resistencia, dice Foucault, y la resistencia al cambio que los hombres en las posiciones de mayor poder de decisión de La República están ejerciendo es inútil; porque el cambio de paradigma de los roles de género está en marcha y son esos hombres los que se están quedando fuera por propia y terca elección. Al final, su machismo explícito fortalece la lucha femenina pero también deteriora el prestigio de su diario. Les toca, o hacer un trabajo de autoreflexión y crítica muy profundo para jubilar las arraigadas preconcepciones machistas que hoy son su punto ciego, o jubilarse del oficio. Ojalá sea lo primero, porque la tarea de ejercer un mejor periodismo debe implicarnos a todxs. Solo juntxs podremos construir el mejor periodismo posible.

–Aquí puedes encontrar un completo analisis sobre el caso de Yanira Dávila y todo lo que está mal con esa forma de ejercer el periodismo, así como claras explicaciones de cómo aplicar el enfoque de género en la práctica periodística.–

Foto portada: ronny.sommerfeldt via Visualhunt.com


Editorial de La República:

Comunicado de lxs periodistas/redactorxs de La República manifestándose públicamente en rechazo del penoso Editorial.


Comunicado de la Red de Comunicadorxs Feministas del Perú en rechazo del editorial de La República:

Extractos de la resolución del Tribunal de Ética del Consejo de la Prensa Peruana que no le gustó a La República:

Imagen; Yanira Dávila.
Imagen; Yanira Dávila.

Extractos de la carta de descargo que La República envió al Tribunal de Ética, donde entre otras cosas,, se refiere al enfoque de género del feminismo como una ‘moda pasajera’. La comunicadora, Yanira Dávila, quien presentó la queja contra La República, hizo una comparación de las disculpas públicas que ella recibió de La República a través de las redes sociales (izquierda) y lo que La República envió al Tribunal de Ética (derecha):

Imagen; Yanira Dávila.
Imagen; Yanira Dávila.

SOBRE LA AUTORA

Claudia Cisneros Méndez – Periodista y comunicadora con estudios de mujer, sexualidad y género. TW

Caso Yanira Dávila: Violencia de género y medios de comunicación

Por Claudia Cisneros Méndez

A inicios de agosto de 2020, en plena pandemia y con miles de muertos en el Perú, hinchas del club de fútbol Universitario de Deportes decidieron celebrar en Lima el aniversario del club con fuegos artificiales a la medianoche y pese al toque de queda que había en la capital.

La mayoría de medios de comunicación reportó la información desde un ángulo periodístico que obligaba a que la noticia ya no fuera solo el aniversario del club, sino la molestia que esto generó en algunos ciudadanos.

Así lo reportó Líbero, diario deportivo:

Así reportó El Comercio, decano nacional, el incidente:

También lo reportó así Rpp Noticias, la radio #1 del Perú:

Curiosamente, el diario La República online en su nota sobre la celebración del aniversario de la U, no escribió ni una línea acerca de las quejas de los ciudadanos y se limitó a hacer un recuento de los motivos de celebración del club.

En su artículo apenas indican que los hinchas conmemoraron “de una forma particular”  y “enérgica”, y que a través de Twitter ciudadanos “manifestaron que los hinchas del club crema utilizaron fuegos pirotécnicos”. Pero ni una sola palabra acerca de las quejas o el malestar por los pirotécnicos, o la pandemia o el toque de queda.

Hasta la web light Aweita del grupo La República reportó la celebración de manera periodística, resaltando lo que se convirtió esa noche en la noticia: la queja de los ciudadanos.

Pero la falta de profesionalismo de La República web en este caso, no quedó solo en no haber reportado el ángulo periodístico de la nota- es decir, la controversia por los fuegos artificiales- sino que fue más allá y eligió el comentario de una presentadora de televisión, ajena a la escena deportiva, para realizar una nota sin ningún interés periodístico más que el cancerígeno clickbait del periodismo barato y antiético. Y en el camino, fomentó la violencia de género contra la comunicadora, Yanira Dávila, en dos claros actos: al elegirla como protagnista de su nota y difundirla, y al exponer a la comunicadora a la violencia machista.

El comentario de Yanira Dávila en su red social personal respondía a su malestar, como una hincha cualquiera, por la total falta de empatía de los hinchas que decidieron ignorar el toque de queda y el luto generalizado que se vive en el Perú, celebrando a medianoche con bulliciosos fuegos artificiales y prohibidas reuniones en la calle.

Entonces, mientras La República web en su nota sobre el aniversario del club escondió las quejas de los ciudadanos, lo que hizo con la nota de Yanira Dávila fue utilizarla de carnada para que al tiempo de supuestamente ‘informar’ sobre las quejas ciudadanas, generar vistas para su web a sabiendas de que eso equivalía a echar gasolina al fuego.

¿Por qué la eligieron a ella cuando otras personas públicas relacionadas al fútbol también habían protestado? Porque poniendo la queja en voz de una mujer, y de una mujer no vinculada directamente al entorno deportivo, se cumplían dos objetivos:

-Primer objetivo: minimizar o desautorizar a quienes se quejaron de la actuación de los hinchas- ya que quien está representando a quienes se quejaron es alguien no vinculado al espacio deportivo y es una mujer—algo también periodísticamente reprobable

-Segundo objetivo: y más perverso, generar que sea el público fanatizado y machista de la hinchada futbolera el que le diga a Yanira todo lo que los que escribieron la nota no se atrevieron. Es decir, usaron el medio de comunicación como medio de opinión personal, disfrazándola como noticia.

No solo es una cobardía utilizar a una persona como blanco o punching ball en un tema que, es evidente, levantaría polvareda y pasiones confrontacionales y hasta violentas, sino que es antiperiodístico. Es decir, no solo el artículo de La República web no tiene valor periodístico sino que va en contra de lo que es hacer periodismo. Es disfrazar la opinión personal de quienes defienden al club (como se colige de sus artículos sobre este tema) en un artículo no priodístico, haciéndolo pasar por relevante solo para incitar las respuestas de los fanáticos y sin medir las consecuencias que esto podía tener en la persona elegida por el medio como blanco.

Antes de proceder a publicar esta imagen, FemLATAM consultó con Yanira Dávila si se sentía cómoda con que la publiquemos dentro de la nota y ella accedió. Imagen: Captura Twitter.

A continuación en FemLATAM te explicamos por qué con esa publicación La República web cometió dos actos de violencia de género.

Primer acto de violencia de género del diario: Utilizar a Yanira Dávila como punching ball y representante de quienes cuestionaban a los hinchas.
Yanira Dávila no es un personaje vinculado al entorno deportivo ni futbolístico, por tanto sus opiniones sobre ese rubro no son, periodísticamente hablando, relevantes al ámbito del periodismo deportivo; lo cual no quiere decir que sus opiniones no sean relevantes, pues lo son como las pueden ser la de cualquier persona, pero que no son relevantes para el periodismo deportivo porque ella no participa de ese entorno de manera directa. Ni siquiera es miembro de ‘la farándula’ como para que la sección entretenimiento intentara justificar una nota con sus comentarios sobre el club; y aun cuando sí lo fuera, eso tampoco es periodísticamente justificable más allá del normalizado clickbait antiperiodístico o el morbo vacuo que degrada el ejercicio periodístico.

Yanira es conductora de un programa de educación por televisión nacional, ‘Aprendo en casa’, que, precisamente a raíz de la pandemia que paralizó las clases escolares, ha estado proveyendo de materiales educativos a niñxs del país que podían acceder a la señal abierta de televión estatal.

Entonces, seleccionar su comentario como relevante para un artículo en un medio de noticias que se presta de serio, no tiene sustento periodístico más allá del clickbait que se puede producir por la controversia, la agresividad de esa hinchada y el que ella sea mujer y persona pública.

Primera conclusión: el comentario de Yanira Dávila no comporta interés periodístico, por tanto la nota de La República web no tiene un sustento periodístico.

Segundo acto de violencia de género: Exponerla públicamente al escarnio, insultos y violencias machistas.
Cualquier periodista con experiencia mínima y mínimo criterio, sabe y podía saber que esa nota de La República web generaría ‘polémica’. Esto suele ser una coartada que el mal periodismo utiliza como justificación de sus malas prácticas: si algo genera polémica, vende, atrae lectoría o audiencia, no importa si no es periodísticamente relevante. Si es que va a generar vistas les parece justificación suficiente. No hay ninguna otra justificación para que se haya elegido a Yanira Dávila para reportar sobre el despropósito de los hinchas, otro que no sea el que ella ‘amortigüe’ y soporte la furia de la fanaticada futbolera, compuesta en el Perú mayormente por hombres-machos-exacerbados.

Segunda conclusión: La República web fue el vehículo para que esa violencia se desate y se concentre en contra de Yanira Dávila; y fue de entera y exclusiva responsabilidad del medio de comunicaión que Yanira Dávila recibiera comentarios violentos, amenazantes y hostigantes.  

Contraargumentos:

Uno de los argumentos más esgrimidos por quiens justifican la nota de La República web, es que la propia Yanira Dávila había dicho en sus redes sociales aquello que La República supuestamente solo ‘recogió y reprodujo’. Ese argumento encierra varios problemas que acá desagregamos:

Uno. Ciertamente lo que una persona pública escribe en sus redes sociales es de dominio público, sin embargo, como ya hemos visto más arriba, el medio de comunicación debió primero sopesar si había una relevancia periodística: PERIODÍSTICA, repetimos, no de clickbait, o de generar visitas a partir de un tema que saben que será ‘jalador’. Ser jalador no debería calificar JAMÁS como criterio único o principal para dar espacio y diseminar un artículo. Por supuesto que los medios quieren y necesitan que sus notas circulen, sean leídas, generen tráfico, pero que ese sea el factor principal para determinar realizar una nota es antiperiodismo, mediocriza los contenidos, banaliza al medio y va mellando su credibilidad. Y en este caso, además, expone innecesaria y gratuitamente a una mujer a violencia de género.

Dos. Que una persona, en este caso una mujer, escriba y comparta su opinión en sus redes sociales, hacen responsable a esa persona de quienes respondan o reaccionen a esas opiniones en sus redes sociales y ella sabrá cómo lidiar con esas agresiones si las hay. Pero esa mujer no tiene por qué hacerse cargo de las agresiones producto de la amplificación injustificada que el diario ha hecho con su opinión, en un contexto de ánimos caldeados. Adicionalmente el diario agravó su irresponsabilidad al publicar en esa nota las redes sociales de la mujer. Otro acto innecesario y que solo promueve que las agresiones encuentren rápidamente a dónde dirigirse: a ella.

Tres. En el caso de que hubiese una justificación periodística para publicar los comentarios de esa figura pública en una nota y difundirla- que no es este caso- pero digamos que Yanira fuera una periodista deportiva, ¿tampoco sería válido que se recojan sus comentarios en una nota? En un caso así, lo que mandaría el enfoque de género es que se consulte a la periodista en cuestión si tendría algún problema con que se repliquen sus comentarios en una nota. Y respetar si la periodista responde que prefiere que no.

Entonces, surge el otro argumento-pregunta que se hacen los periodistas que aún no entienden de qué va el enfoque de género en el periodismo y por qué es importante: «¿y ahora resulta que antes de re-publicar lo que dice una figura pública en sus redes sociales, si es mujer hay que preguntarle?»

Para responder, dejemos claro:

Primero, que no estamos hablando de un artículo periodístico, de investigación o denuncia política o de un delito o antiorrupción en el que lo dicho por una de las partes, sea hombre, mujer o de otro género, es parte relevante de tal investigación o denuncia. Estamos hablando de un artículo que no tiene una justificación periodística dentro de lo cánones del buen periodismo, como lo que hizo La República Web con la opinión de Yanira Dávila. Entonces, dado que el artículo NO TIENE relevancia periodística más allá de generar clicks y polémica, y dado que el comentario fue publicado por ella en su red social pública, la respuesta es SÍ, el periodista, en este caso la web de La República, debió POR LO MENOS preguntar a Yanira Dávila si podía republicar sus comentarios y si podían reproducir sus redes sociales. Por supuesto que quien quiera darse el tiempo de buscar por su cuenta las redes sociales de una persona pública lo puede hacer, pero que un medio de comunicación los facilite junto con información que pone a esa mujer como blanco de ataques, es propulsar la oportunidad de que más agresores puedan agredirla.

Segundo, si el periodismo es un servicio social, se entiende que éste debe considerar el contexto social donde se ejerce ese periodismo. Si por ejemplo, estuviéramos en la calle cubriendo a los hinchas que celebrarban con los fuegos artificiales y una mujer que pasa por ahí manifiesta su rehazo, el periodista no se pararía con un megáfono a repetir aquello que dijo la mujer porque sabe que eso generará violencia contra ella. Más aún, si lo expresado por ella ni siquiera fue una agresión sino una mera opinión -como en el caso de Yanira que expresó su decepción. Entonces, siguiendo con el ejemplo del periodista que está cubriendo en la calle, sería monumentalmente irresponsable que en ese contexto cogiera un megáfono y gritara a todos los involurados lo que ha dicho esa persona y que sin ser un comentario violento, es evidente que generará violencia. Pues eso es exactamente lo que hizo la web de La República: agarrar un comentario de alguien que no está directamente relacionada al rubro deportivo, y gritarlo en el megáfono de sus web y de sus redes exponiendo a Dávila a la violencia y agresión de la mancha machista.

Tercero, la razón que justifica que se haga una excepión cuando se trata de una mujer y se le pregunte si se pueden reproducir sus comentarios, es que hay que la responsabilidad social compele a que el periodista calibre dos cosas:

1. El contexto del tema que se está tratando- en este caso el fútbol, una parte de la hinchada fanática-violenta que mayormente está compuesta por hombres-machos-agresivos, y un tema en el que se les está increpando una falta que ellos toman a pecho por su fanatismo ciego al club.

Entonces, figurativa-mente, lo que hizo La República web fue lanzar a Yanira Dávila a las fauces de los lobos, a la cueva de los leones, donde sabían que la iban a agredir, es como si la hubieran lanzado en la calle delante de esa hinchada fanática-machista porque ‘ella lo dijo pues». Y esa es la responsabilidad que un periodista con enfoque de género tiene asumir: que hay contextos en los que la exaerbación del machismo aseguran agresiones en contra de las mujeres que incluso podrían ponerlas en peligro. Y no se trata de que las mujeres tengan que ser ‘salvadas’ o ‘protegidas’, se trata de que no se les exponga gratuitamente a esas agresiones y salvajadas, y menos que sea un medio de comunicación el que expone a esa mujer de manera gratuita e injustificada, cuando su deber es operar siempre con responsabilidad social.

2. Aplicar estos criterios diferenciales debido a la carga machista desequilibrada en nuestra sociedad, es ejercer un periodismo con enfoque de género: detenerse a pensar en el contexto; pensar si se estaría fomentando- a través del medio de comunicación – una violencia hacia las mujeres con ese contenido; más aún si la nota no tiene un sustento periodístico válido. Es pensar que, mientras exista en algunos rubros más que en otros, ese contexto hipermachista o comportamientos machistas que aseguran que habrá agresión contra las mujeres, es deber del periodista evitar fomentarla. Es, en realidad, parte de asumir su responsabilidad social.

Quizás algún día ya no sea necsario porque esos espacios de agresión machista ya no existirán (ojalá); pero mientras existan, son necesarios los correctivos o medidas especiales para que el medio de comunicación no sea parte de la violencia fomentándola.

Yanira Dávila se nos defiende

Asesorada por el equipo legal de Hiperderecho, Yanira Dávila presentó esta queja ante el Consejo de la Prensa Peruana, la Defensoría del Pueblo y el Ministerio de la Mujer, en la que señala a La República por su «participación activa’ en el delito de acoso «por haber facilitado las herramientas para su comisión», bajo el Código Penal, Artículo 151-A.

En la carta, la comunicadora señala sobre la publicación de La República que «la nota no solo hace énfasis en mis declaraciones sino que muestra mis fotografías, enlaces a todas mis redes sociales y describe mi actual trabajo para el Ministerio de Educación como relacionados de alguna manera al contenido de la nota. Este hecho me sorprende porque no soy deportista, ni periodista deportiva, ni ostento ninguna posición de autoridad sobre el fútbol».

Dávila también se queja de que la «nota periodística me ha puesto en una situación vulnerable. Me encuentro siendo acosada, recibo masivamente comentarios agresivos e insultos misóginos a través de las redes sociales tras la publicación de su nota que expone mis fotografías, situación laboral y enlaces a todas mis redes sociales».

Aquí pueden leer la carta de queja completa.

Aquí puedes leer un analisis del editorial de La República que cuestiona el fallo del Tribunal de Ética que dio la razón a Yanira Dávila


SOBRE LA AUTORA

Claudia Cisneros Méndez – Periodista y comunicadora con estudios de mujer, sexualidad y género. TW

Conoce a la primera Editora de Género del Perú: Lucia Solis [Entrevista]

Por Claudia Cisneros Méndez

Lucia Solis Reymer es la primera editora periodística de género en un medio de comunicación en el Perú. Eestudió periodismo en la UPC e hizo sus primeras prácticas en la revista Asia Sur con artículos sobrela la unión civil de prsonas LGTBQ+ y empoderaminto de la mujer. En el 2016 descubre en Argentina el poderoso movimiento feminista que la empujó a educarse en el tema. Entonces siguió un diplomado en Género y Movimientos Feministas por la Universidad de Buenos Aires (Argentina).

Ahora está en España, próxima a cursar la maestría en Estudios de Género en la Universidad Complutense de Madrid. Todo esto mientras asume su rol como la primera editora de género en el Grupo La República.

«Yo siempre me defino como periodista feminista y además soy activista», dice Lucía de saque. Cuenta que llegó a la redacción de La República en el 2019 y al poco tiempo ya se encargaba de la sección de género. Hoy, recientemente designada editora de género (EdG) para el Grupo La República (GLR) y sus cuatro plataformas informativas, tiene la enorme tarea de abrir camino en un país tremendamente machista y violento con las mujeres. Ese al que las mujeres han etiquetado como #PerúPaísDeVioladores.

Y lo hará desde un diario que ha estado en el ojo de la tormenta, últimamnte, por su desacierto en el tratamiento de notas sobre mujeres y cuyo editor web, Rider Bendezú, tiene acusaciones por acoso sexual en el trabajo.

Si bien recién empezó en el nuevo cargo el 27 de agosto último, Lucia se ha pronunciado públicamente cada vez que el diario ha sido cuestionado. Como cuando retiraron de la sección Opinión a la reconocida feminista y escritora Gabriela Weiner y se cuestionó que la mayoría de columnistas sean hombres; o cuando el diario publicó varias notas exponiendo a la violencia machista a la actriz peruana Mayra Cuoto y a la comunicadora y presentadora de TV Yanira Dávila.

Incluso cuando surgieron las denuncias contra el editor web, Rider Bendezú, “me hizo mucho ruido que mantuvieran en su puesto a alguien que tiene una denuncia de acoso”.

“No vamos a ser ingenuos”, dice Lucía, “esos casos han sido un detonante para mi designación”. En la siguiente entrevista con FemLATAM, Lucia demuestra que no tiene nada de ingenua, que no calla nada y que tiene las cosas muy claras.

Foto: Lucía Solís para FemLATAM

¿Qué es ser editora periodística de género y por qué es importante que exista?

Es una figura que nace por el 2017. El NYT es el primer medio en sumar una EdG en su equipo. Ya posteriormnte El Mundo España e Infobae en Argentina.

Es un puesto que se encarga de poner en práctica la siguiente consigna: cómo hacer un periodismo día a día con perspectiva de género. Cómo hacer notas, artículos que en el tratamiento de la información sin estereotipos, no cosifiquen a las mujeres, no promuevan la violencia en su contra, no se les encasille, no se les estigmatice; así como también a la comunidad LGTBQ+

Es importante tener esta estrategia, más que un puesto, porque hemos normalizado como periodistas y como comunicadores, prácticas sexistas y machistas a lo largo de los años que ya son obsoletas, que ya no deben seguirse reproduciendo.

Haciendo de abogada de la diabla: la editora de género ¿tiene que ser feminista? Y si es así, ¿cómo se combinan el periodismo, el feminismo y el activismo? Porque ser feminista implica ser activista del feminismo y algunxs dirán que eso en el periodismo es un sesgo.

El feminismo es la creencia, la apuesta por igualdad de derechos y por la emancipación de las mujeres en los distintos territorios y ámbitos de su vida, pública y privada. Bajo esa consigna absolutamente considero que una editora de género tiene que ser feminista, porque sin esa consciencia no se podría. Si no se cree en la igualdad de derechos es imposible que haya un cuestionamiento de las prácticas machistas que se han normalizado.

Yo siempre me defino como periodista feminista y además soy activista. Para mi no pueden estar separados esos tres conceptos. Yo los concibo en uno solo. Ya el llamarte feminista te hace posicionarte a un lado. Y en este caso yo digo y respaldo que el periodismo con enfoque de género no es imparcial. El periodismo con enfoque de género no puede ser neutral frente a las situaciones de violenccia, no puede ser cómplice ni callar al acoso sistemático que se difunde en notas, en el tratamiento de la información.

Por eso pienso que esta ‘objetividad’ que tanto nos han enseñado a los periodistas, tiene una lógica que se construye desde una visión totalmente machista y desconectada de la realidad.

Creo que todas las personas deberían ser feministas. Una EdG tiene que ser feminista. Ya el hecho de respaldar un periodismo con enfoque de género es un modo de buscar un cambio. Yo considero que no existe un sesgo, más bien existe una posición clara y concisa frente a la violencia y a tomar acción por ello a través de todas las herramientas que tenemos como comunicadores.

Entonces ¿piensas que el enfoque de género corrige esa falla de origen de la objetividad con sesgo masculino?

Yo pienso que la objetividad que nos han enseñado y que hemos adoptado como una pratica normal esta hecha desde una visión masculina que no toma en cuenta los impactos diferenciados entre mujeres y hombres de cualquier heho que pueda ocurrir en la sociedad. Entones no me parece un sesgo, me parece más bien que es una consciencia de las desigualdades estructurales que nos afetan históricamente y sistemáticamente.

Lucía: «Soy periodista feminista y activista». Foto: Lucía Solís para FemLATAM

¿Cuál va a ser tu tarea o responsabilidad, general y específica en el Grupo La República como editora de género?

En términos generales se trata de transversalizar el enfoque de género en todas las marcas del GLR, que son LR, Wapa, Líbero, El Popular. Y más específica, para mi desde mi posición es brindar herramientas a los redactores para que comprendan estas desigualdades de las que te hablo y esto se vuelva una práctica ya normalizada. A través del dialogo del intercambio, del cuestionamiento, que es lo más importante.

Tu nombramiento se da en tiempos en que La República ha estado muy cuestionada por notas que exhiben desembozado sexismo, pero también por un editor web que tiene acusaciones por acoso. Tu designación puede ser vista como una lavada de cara, una estrategia de marketing del grupo. ¿Es posible?

Creo que son varios factores los que propiciaron mi designación. En primer lugar, un reonocimiento por parte de la empresa de un problema que ya era generalizado y que se ha evidenciado en esas últimas notas y hechos que ocurrieron; la actuación frente a las últimas críticas recibidas—totalmente lamentables (caso Yanira Dávila), y una estrategia para eliminar esto, para que esto no vuleva a suceder.

¿Qué ausaciones tiene el editor web de las que tú estás al tanto? ¿Si tú tuvieras la potestad te parece que alguien como Rider Bendezú – con las acusaciones que tiene – debería seguir en su puesto en un medio que se está prestando de darle importancia a los temas de género?

Por lo que se ha difundido en redes soiales y por lo que tengo entendido también de forma interna, es una denuncia por acoso que fue archivada y desestimada de forma interna. Hasta donde yo sé ese es el estado de la denuncia actual- la más formal, digamos, porque creo que también salieron otras en redes sociales.

Yo considero que nadie que tenga una denuncia de acoso debería ser parte de ningun cargo que implique además la decisión de publicación de información o que trate directamente con redactoras y redactores. Esa es mi posición, sobre todo omo feminista. Obviamente al ser feminista es una decisión política creerle a las mujeres y mis convicciones no me permiten decir otra cosa.

Pero tu sigues interactuando con él. ¿Cómo es el trabajo con alguien que tiene ese tipo de denuncia?

Actualmente la relación es cordial. Yo conozo a Rayder desde que entré a trabajar en LR como redactora y fui consciente de esas denuncias de manera interna y a nivel de redes sociales como ha suedido recientemente. Por el momento no se si se ha avanzado en algun otro tipo de investigacion.

Lucía Solís, la primera editora de género en un medio de comunicación peruano. Un largo pero esperanzador camino se abre. Foto: Lucía Solís para FemLATAM

Todxs sabemos que en este tipo de denuncias suele haber una proteccion institucional a los agresores, sobre todo cuando en las instituiones existe gente que no ha entendido bien de que va el enfoque de género o no lo considera tan importante. (Que permaneza en su cargo) un redactor web con la importancia que tiene ese puesto y la relación de subordinación (con redactoras), es un signo de respaldo de la institución. Algo que se ha visto validado en la terrible carta de respuesta de LR a Yanira Dávila– quien se había quejado ante el Consejo de la Prensa Peruana por una nota publicada por LR web y que le generó agresiones machistas. LR responde que no se va a plegar a una “moda pasajera” del feminismo.

Sobre la carta, como ya lo dije cuando salió, yo no la comparto y la rechazo y soy completamnte enfática en eso. Creo que esta carta tiene una serie de argumentos erróneos y comunes entre quienes quieren deslegitimar el feminismo; tratándolo de una moda, de que las feministas estamos sensibles, de que las feministas traemos un pensamiento totalitarista, lo cual no es cierto y me indigna por supuesto, como periodista, como femnista, como mujer. Es una carta que me causó mucha confusión, mucha pena, mucha indignaión—que manifesté apenas pude al editor web. Apenas yo supe el contenidode la carta y la leí, sí me comuniqué con él para expresarle mi preocupación.

Porque como dices y esta es mi postura, veo que hay una contradicción muy grande entre mi designación o a la apuesta por una estartegia con un enfoque de género con lo que dice esa carta. Mi percepción de esa carta es que no hay ningún problema, entonces sí siento que hay una diferencia y dos posiciones distintas en mi designaión y la carta, que bueno, pedí por favor una aclaración y bueno, he recibido el respaldo.

¿Cuál fue la respuesta que recibiste?

La respuesta que reibí fue que se tratatba de una carta legal, como llegan diferentes cartas notariales al GLR, que se responden con una serie de argumentos legales que implican solo al área legal y que no competen tanto a la redacción web. Pero yo obviamente asumo que la contratación de la EdG y la apuesta por un tratamiento de todo con enfoque de género debe ir de la mano y debe ser acorde.

Esperemos que no vuleva a pasar. Esto pasó antes de que yo estuviera trabajando como editora de género. Pero si sucede, sí demandaré estar involucrada en todo el proceso que signifique dar una carta de descargo, etc.

¿Has encontrado reticencias, obstáculos y gente que no da valor a este nuevo puesto o tema? ¿Qué perfil tienen aquellxs quienes se oponen?

Ha habido algunas reticencias desde que empecé hasta hoy. No diría obstáculos porque sí siento que estas reticencias, como pequeñas barreras, responden más a la desinformación que a un rechazo en sí. Lo que sí he visto es una disposición bastante grande a aprender. Que no para todos es fácil porque estamos programados y criados en una socciedad totalmente machista. Pero sí creo que hay muchas ganas de ser más responsables en el contenido que se da.

Foto: Lucía Solís para FemLATAM

¿Vas a formar parte del Consejo Editorial de La República donde hay al menos siete hombres y una sola mujer? ¿Cómo vas a hacer frente a ese desequilibrio?

Eso es algo que ahora mismo no tengo muy claro. Pero siento que hacerlo, mi incorporación al consejo editorial, sería acorde con la estrategia; y en su momento apostaré por ello y haré las gestiones porque obviamente va de la mano con la apuesta que se está haciendo.

Sé que hay un desequilibrio, como dices. Obviamente hay más mujeres que hombres pero eso es algo que vivimos las mujeres normalmente en cualquier ámbito de trabajo. Sé que sabré sortearlo como lo hacen las mujeres en minoría siempre, con mucho trabajo, expresando mi opinión. Porque esto para mi no es un cargo solo. Yo soy activista, fundamentalmente, y feminsta antes que todo. Entonces esto para mi no es solamente un encargo que me están dando y un trabajo que cumplir, sino que es mi forma de vida, que atraviesa mi vida en todos los sentidos, personal, profesional. Entonces no tendré miedo de expresar mi opinión porque no está en mi naturaleza feminista callarme.

¿Cuáles son las armas que traes para lograr hacer un buen trabajo, y qué consideras será hacer un buen trabajo? ¿Qué objetivos inmediatos, a mediano y largo plazo, te has trazado?

Las herramientas que yo tengo es mi conocimiento sobre el tema, que no cualquiera lo tiene y no cualquiera está preparado para esto, si no el tratamiento machista y sexista no sería normalizado. Traigo conmigo el activismmo, la creencia de que el femisnio es la apuesta, es el camino seguir no solo en el tratamiento de la informaión sino en la sociedad completa y en su funcionamiento, a través del debate, de la construcción constante entre redactores, editores.

Mi objetivo a largo plazo es haer que el enfoque de género, ese recurso sea cada vez más normalizado entre los redactores y redactoras. Quizás mi objetivo a largo plazo es que no me necesiten o que no exista una editora de género sino que esto sea algo totalmente normal. Y a más corto y mediano plazo, que las redactoras y redactores comprendan las desigualdades estructurales de la sociedad, que es lo que origina que tengamos este sesgo machista. Eso es lo principal, porque yo no quisiera que esto sea un revisar y vetar, revisar y corregir, y decir esto no y esto sí.

Aquí puedes esuchar el podcast de la entrevista completa.

FemLATAM: ¡Suerte Lucía! Tu éxito será el de todas y todxs. El de la sociedad en pleno. Esperemos que este sea el inicio de un cambio que se de en todas las redacciones periodísticas del país.


Aquí puedes acceder a un completo analisis, desde el enfoque de género, sobre el caso de Yanira Dávila contra La República web.


SOBRE LA AUTORA

Claudia Cisneros Méndez – Periodista y comunicadora con estudios de mujer, sexualidad y género. TW

Mi madre es un extraterrestre y otros poemas de Mariana del Vergel

Comodín

Entre el Hammamat o el Gineceo

prefiero un último trago (a copa cerrada)

hasta ahogarme

muy lento

por el tronco y su dorada rama.

Quiero jugar al alarife

y llenar de tapial mi propia casa

donde pueda guardarme

–en el baño o en la sala–

 entre puertas y ventanas;

postrar por la mirilla

la elección adoselada

de una voz que a gorgoteos

resucite

el patio, su zaguán en recodo, 

dos o tres jardines

y una alberca sinfín en abundancia,

para desbordarme así

en la lámina

de una redoma imaginada.

Comodín. Publicado en la revista Punto en Línea, núm 88. Jul-Set- 2020


Anfitrión

Como son dos actos los que el sol

programa día con día,

el huésped aprendió en imitación

y entró desde hace muchos techos en un haz doble:

A veces se corona bienvenido,

come, se arropa, dormita y si le da oportunidad,

descubre el altar de los deseos y reza a su santo favorito.

Otras muchas veces, debe quitarse

el vestido de lino y el anillo de sello 

y jugar al enfermero

que no dobla la faz de su firmeza

ni aún cuando conoce

el desierto eremita

en el envés de su máscara.

Anfitrión. Poema publicado en la revista Punto en Línea, num. 87-88, julio-septiembre 2020.


Mi madre es un extraterrestre

Puede ser que algún día
invitemos a un habitante de Marte
para un fin de semana en nuestra casa.

                                                 ROSARIO CASTELLANOS

Mi madre es un extraterrestre

que domina la tierra de

los andamios ocultos al pasado,

las cuentas del alcohol ante su padre

y una que otra espiga de esperanza

guardada para siempre entre su vientre.

Cuando se pone el casco,

se pintan nacarinas cada flor de paño

y deja ver sólo en su mirada horizontal,

la coartada perfecta de su vilo

amarrado al planeta en afecciones.

Sus manos enguantadas –llenas de espacio–

convergen en la asfixia ciega de un virus

que aturde cuando acercamos nuestra lupa

a una solar distancia calculada

sin saber nada del humano o su herencia hormiga.

Mi madre sabe que enmudecemos

mientras mentimos decididos

y en la cama decimos con coraje:

¡somos inmortales!

Lo sé porque anoche algún hermano mío

levantó en alto una bandera blanca

con ayuda de otro brazo,

y cerca de las doce terminó su ritual

por designio ajeno

bañándose en tierra caliza.

Mi madre es y nos deja ver y sabe,

pero no son sus cuidados o su mote

los que nos impiden compartirle

un abrazo de media tarde

o la sopa de mar salado.

Es que no podemos entrar ni salir de nuestro yelmo

–¡estamos encerrados!–

como ella noble sí lo hace

cuando viste sin peligro

su extraña bata blanca.

Mi madre es un extraterrestre. Poema inédito realizado en 2020.


Mariana del Vergel (Aguascalientes, 1998) Es estudiante de Letras Españolas en la Universidad de Guanajuato.

Fundadora del Encuentro Nacional de Revistas Literarias (ENAREL) “Fernando Benítez”. Miembro de Pigmalión, grupo organizado por la difusión literaria en Guanajuato.

Ha publicado sus poemas y ensayos en diversas revistas literarias como Punto de Partida, Punto en Línea, Campos de Plumas, Página Salmón y Maremoto Maristain. Ha participado en coloquios y seminarios de literatura en torno a poesía hispanoamericana del siglo XX.

Obtuvo el primer lugar en la tercera edición (2019) del concurso coordinado por la FeNaL “Mundos posibles” con la categoría de poesía.

Actualmente es directora editorial de la revista de creación y crítica literaria Los Demonios y los Días (www.losdemoniosylosdias.com)

Gᴀsʟɪɢʜᴛɪɴɢ ᴏ Lᴜᴢ ᴅᴇ Gᴀs, ¿cuál es el origen de esta perversa forma de ᴀʙᴜsᴏ ᴘsɪᴄᴏʟᴏ́ɢɪᴄᴏ?

Luz de Gas es una de las tácticas más sutiles y perversas de manipulación. Suele ser utilizada por un hombre contra una mujer en una relación. Se trata de confundir a la mujer a tal punto que empiece a cuestionar su propia percepción de la realidad y hasta su propia cordura. –«Eso jamás ocurrió», «Estás confundiendo la realidad», «¿Estás segura? Tú tienes mala memoria», «Así no sucedió. Estás loca». –El manipulador crea situaciones sutiles y repetitivas, en las que dada la confianza que su pareja le tiene, la hace dudar de su propia capacidad de percepión de la realidad; generando ansiedad, inestabilidad, baja estima o hasta depresión. De esa manera, el manipulador va ganando control.

Hacer gaslighting o luz de gas. En español recién empezamos a escuchar el término. ¿Pero cuál es el origen de esta palabra que sintetiza una forma tan perversa y extendida de manipulación extrema masculina? Diana Quiñones, lingüista, nos cuenta en el siguiente texto su curioso origen cinematográfico.

Por DIANA ISABEL QUIÑONES LEZAMA

—Tengo miedo de esta casa. Oigo ruidos y pasos. Y me imagino que la casa está llena de gente. Y a veces tengo miedo de mí misma. Por favor, Gregory, te lo suplico. No me dejes sola, quédate conmigo. Por favor, abrazame, Gregory. Por favor, abrazame. Por favor…

—Hasta mañana y que te mejores, Paula.

Gaslight (1944)

Paula describe el enamoramiento que siente por Gregory como una sensación llegada para anularlo todo, hasta la música que tanto representaba para ella. Su relación es tan intensa y apremiante que en menos de un mes están casados y camino a Londres, donde ella espera que su luna de miel se prolongue eternamente. Sin embargo, poco a poco se irá convirtiendo en una sombra que no distingue entre realidad y mentira como consecuencia de la manipulación a la que su esposo la somete.  Este es el argumento de Gaslight, una película norteamericana dirigida por George Cukor, en 1944, basada en la obra de teatro homónima de Patrick Hamilton y protagonizada por Charles Boyer e Ingrid Bergman.

A pesar de que nadie se ha atrevido a hacer un remake, este clásico sigue vigente y narra una experiencia casi universal: el abuso emocional dentro de la pareja. En el filme, Gregory esconde y cambia objetos de lugar para convencer a Paula de que ha perdido la cordura y, eventualmente, internarla y quedarse con sus bienes. El título alude a cómo ella es inducida a creer que el cambio de intensidad en las lámparas de gas es producto de su imaginación, cuando en realidad las luces de la casa parpadean porque Gregory enciende las del ático a escondidas, mientras busca los rubís de la mujer a la que asesinó. Y aunque muchas de nosotras no hayamos conocido a un asesino, probablemente sí reconozcamos la experiencia.  

—¡Pero él dijo que la carta no existía y que me estaba volviendo loca!
—No. La ha estado volviendo loca lenta y sistemáticamente. Imagen: Gaslight (1944).

Desde los 60, el término gaslighting es utilizado de forma coloquial para describir una forma de abuso emocional y manipulación psicológica que consiste en sembrar dudas en la mente de la víctima hasta hacerla cuestionar su memoria, su percepción de la realidad e incluso sus emociones.

En la literatura clínica, el gaslight empezó a usarse para analizar casos en los que pacientes psiquiátricos habían sido recluidos intencionalmente por sus familiares con el fin de que fueran declarados incapaces y tomar el control de sus bienes. Sin embargo, en los últimos años, este concepto se ha ampliado. La filosofa Kate Abramson, en su artículo del 2014 “Turning Up the Lights on Gaslighting”, señala que esta forma de manipulación no tiene necesariamente el objetivo de llevar a la víctima a la locura, sino tan solo generar la suficiente inestabilidad mental como para que el agresor mantenga su posición de poder y control.  Es posible, incluso, que el agresor no sea consciente de su propia violencia. 

Justamente, uno de los mayores méritos de esta adaptación es haber logrado capturar con naturalidad la dinámica del maltrato psicológico. A menudo, el cine retrata a los abusadores domésticos como caricaturas. Su sadismo suele ser extremo y poco disimulado. No son solo violentos, sino monstruosos, entonces nos resulta fácil odiarlos o despreciarlos. Sin embargo, los villanos de la vida real no son unidimensionales. El villano perfecto no existe, la víctima perfecta tampoco. Las relaciones abusivas están llenas de momentos buenos y de reconciliaciones apasionadas, por eso nos enamoramos y somos incapaces de ver las sombras que rodean a los lobos hasta que es tarde. Así, el abuso emocional tampoco nace del exabrupto, sino que ocurre de manera progresiva y sutil, tiene tintes, y llega disimulado por las demostraciones de amor que suelen acompañarlo.

Imagen: Gaslight (1944).

Gregory, si fui yo quien quitó de la pared el cuadro, si fui yo quien lo quitó las otras veces, si soy yo quien hace esas cosas sin sentido ni razón, tan sin razón como cambiar un cuadro de sitio, es que ya no soy dueña de mis actos. Pero entonces, si es eso cierto, deberás ser indulgente conmigo, ser bueno y tener compasión. Por favor, Gregory. Por favor…

Paula a Gregory cuando empieza a creer que está perdiendo la razón

Para lograr su objetivo, un manipulador, casi siempre narcisista, jugará con tu mente, de forma aparentemente inofensiva, hasta cansarte. Las pequeñas mentiras sobre cosas mundanas se irán haciendo más y más grandes, como parásitos invisibles, carcomiéndote de a pocos hasta dejarte vacía. Has oído tantas veces que estás loca, que estás exagerando, que estás mintiendo, que te lo terminas creyendo.  Si además tu abusador ha logrado alienarte de tu familia o amigos, será más fácil para él crear un ciclo de dependencia. Y si ya no confiamos en nuestra propia versión de los hechos, ¿a quién vamos a recurrir si no es a la persona que creemos amar? Así, hasta desaparecer.

Gaslight (1944)

Paula, ¿te acuerdas de aquellos días?, ¿te acuerdas de Italia? (…) mírame a los ojos. Si he sido algo para ti y creo que lo he sido, tienes que ayudarme, Paula. Te prometo ser otro.

Gregory a Paula después de verse descubierto

Pero el abuso, además, no se presenta tampoco en forma de isla, sino que está enquistado en una sociedad que lo respalda. Que las mujeres estamos locas casi “por naturaleza” es un cliché antiquísimo que sirve para minimizar y ridiculizar el descontento femenino. Y nos lo hemos creído. ¿Cuántas veces cuestionamos nuestras propias experiencias para asegurarnos de que no estamos exagerando? ¿Cuántas veces nos callamos para no parecer dramáticas? ¿Cuántas veces nos han llamado histéricas por reaccionar con justificada indignación? Tal vez el ciclo de abuso no empieza cuando conocemos a un agresor, sino de mucho antes.

Y sí, relacionarnos con narcisistas nos daña, pero ese daño no tiene que ser permanente. Nuestra identidad no se reduce a nuestra experiencia de violencia. Paula demuestra que de las prisiones emocionales también podemos escapar. La escena final de Gaslight es poderosa y reivindicativa. Basta solo con que a Paula le crean para que recupere su noción de sí y obtenga la fuerza para rebelarse. Podría seguir atada al hombre que la manipula, pero se niega. El amor que necesita ya no es el de Gregory, sino el propio. Escoge su paz. Se escoge a ella misma.

Cuando termina la noche, las luces de gas se apagan y los fantasmas desaparecen.

Gaslight (1944)

Si yo no estuviese loca, te podría ayudar. A pesar de todo, me compadecería de ti. Pero estoy loca y por eso te odio. Y porque estoy loca te traiciono. Y porque estoy loca, mi corazón salta de alegría sin sentir la menor piedad por tu desgracia. ¡Una alegría salvaje de animal liberado!

Paula a Gregory cuando descubre el engaño


Foto de la portada: Intervención de FemLATAM de la portada del libro «Gaslighting. The narcissist favorite tool of manipulation» de la Dr. Theresa J. Covert.

DIANA ISABEL QUIÑONES LEZAMA es lingüista y correctora de estilo.

Feminista interseccional y partidaria del lenguaje inclusivo. Lingüista por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, docente, investigadora, correctora profesional y acuarelista.

Actualmente participa en el Círculo de Lingüística Feminista, que reúne a diversos profesionales interesados en investigar la interacción entre género y lenguaje. 

Nueva red feminista peruana exige parar ʟᴀ ᴠɪᴏʟᴇɴᴄɪᴀ ᴍᴀᴄʜɪsᴛᴀ en medios de comunicación

Por Claudia Cisneros Méndez

La recientemente conformada, Red de Comunicadorxs Feministas Perú (@comfemperu), eligió este 14 de setiembre como fecha clave para manifestar su rehazo a la violencia machista en medios de comunicación del Perú. El 14 de setiembre -#14s – se conmemora en toda la región el Día Latinoamericano de la Imagen de la Mujer en los Medios.

Bajo el título «Sobre la actual representación de las mujeres en los medios de comunicación en el Perú», el comunicado-manifiesto compartido a través de la plataforma Medium y de las redes sociales, exige a los diversos medios que utilicen el enfoque de género para la elaboración y difusión de sus contenidos y así dejar de ser cómplices de la violencia estructural en contra de mujeres, niñas y disidencias.

«El objetivo es llamar la atención de los medios de comunicación, culturales y publicitarios sobre el tratamiento de los contenidos que incluyen a mujeres y disidencias de género, para que no sigan replicando estereotipos de roles y discriminaciones, y más bien muestren la diversidad cultural, étnica, social, económica y política de las mujeres y disidencias».

Parte de las imágenes que la Red de Comuniadorxs Feministas Perú viene compartiendo el #14s, Día Latinoamericano de la Imagen de la Mujer en los Medios. Imagen: Red ComFemPerú.

La exigencia se respalda en la responsabilidad social de los medios como agentes generadores de cambio y en la legislación vigente que es vinculante a este pedido.

«En su rol como agentes de cambio y de responsabilidad social, los medios tienen la obligación de elaborar sus prácticas comunicacionales promoviendo la igualdad de género, tal como señalan la Ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar (Ley 30364, artículo 46); la Ley de Radio y Televisión (Ley N 28278); y el Código de ética de Servicio de Radio y TV Perú, que se rige bajo esta última ley».

Parte de las imágenes que la Red de Comuniadorxs Feministas Perú viene compartiendo el #14s, Día Latinoamericano de la Imagen de la Mujer en los Medios. Imagen: Red ComFemPerú.

El comunicado-manifiesto también cita algunos de los últimos casos más sonados en los medios, y en los que las mujeres fueron sometidas a humillación por parte de los medios de comunicación o al escarnio y violencia públicas debido al tratamiento del contenido y de su forma de difusión por parte de esos medios.

«La calificación constante a las mujeres con adjetivos eróticos (e.g casos actrices menores de edad M.M y F.A), la exposición constante al escarnio público de las declaraciones de mujeres (e.g casos Mayra Couto y Yanira Dávila), la revictimización constante de la identidad de las mujeres y disidencias en casos de femicidios y violaciones (e.g. caso Gabriela Cruz Pimentel) y los casos de racismo contra mujeres racializadas e hipersexualizadas (e.g. caso Sofía Carrillo) constituyen formas de violencia de género y violencia de género en línea[1] que ponen en riesgo nuestra integridad física y psicológica y además refuerzan los substratos prejuiciosos del que emanan las violencias y la discriminación hacia las mujeres. [2]»

Parte de las imágenes que la Red de Comuniadorxs Feministas Perú viene compartiendo el #14s, Día Latinoamericano de la Imagen de la Mujer en los Medios. Imagen: Red ComFemPerú.

Lxs miembrxs de la Red ComFemPerú se declaran, a partir de este momento, en vigilancia permanente de los contenidos que emiten los medios y se reservan el derecho de presentar las quejas pertinentes ante el Comité de Ética de la Sociedad Nacional de Radio y Televisión.

«Exigimos a los medios de comunicación nacionales, televisivos, radiales, digitales, y prensa en general; así como a los responsables de contenidos publicitarios, a construir la información de manera responsable e incluir un protocolo para el tratamiento de los temas con enfoque de género y así respetar a las mujeres y diversidades proyectando sus identidades libres de estereotipos y no desde la otredad o como objetos sexualizados.»

Parte de las imágenes que la Red de Comuniadorxs Feministas Perú viene compartiendo el #14s, Día Latinoamericano de la Imagen de la Mujer en los Medios. Imagen: Red ComFemPerú.

El texto termina advirtiendo que se acabó el silencio y que la Red ComFemPerú se declara defensora de los derechos de mujeres, niñas y disidencias en el Perú. También invita a compartir el comunicado-manifiesto, y las piezas gráficas que lo acompañan, con el hashtag #ConEnfoqueDeGénero.

«El tiempo del silencio se acabó. Somos la Red de Comunicadorxs Feministas Perú y nos movilizamos por la presencia, defensa, reivindicación de los derechos y respeto irrestricto en los medios de comunicación, sociales y publicitarios de las mujeres, niñas y disidencias».

Puedes ver el comunicado completo aquí.

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SOBRE LA AUTORA

Claudia Cisneros Méndez – Periodista y comunicadora con estudios de mujer, sexualidad y género. TW

Denunciantes del caso “Castrillón” exigen nuevo fiscal y Justicia con #EnfoqueDeGénero [Comunicado]

Por Claudia Cisneros Méndez

Es uno de los primeros casos de denuncia colectiva de violencia sexual en el Perú en el ámbito artístico-pedagógico. La acusación la hicieron hace tres años 16 mujeres de diversas profesiones y edades por delitos contra la libertad sexual. El acusado es el director de teatro, Guillermo Castrillón, y las denunciantes – en su mayoría – fueron sus alumnas cuando ocurrieron los delitos imputados.

Este es un caso emblemático no solo por ser la primera vez que un grupo de mujeres se atreven y toman fuerza para iniciar un proceso judicial en contra de un integrante del medio artístico peruano, sino por lo que implica en términos de justicia para cualquier vícitma de violencia de género en el Perú. Es por eso, que la respuesta de la fiscalía, en la voz del Fiscal Marco Guzmán Baca, es una clara muestra de la incapacidad de la justicia peruana para acoger y abordar casos delicados que requieren urgente conocimiento del enfoque de género para que la justicia sea accesible.

La respuesta del fiscal Guzmán Baca a este caso, pone en evidencia una vez más la preariedad del sistema de justicia para las víctimas, y por qué muchas mujeres eligen el silencio de su sufrimiento en vez de hacer públicas sus experiencias traumáticas; que las expondrán a ser humilladas, vapuleadas y re-victimizadas por fiscales que implícita o explícitamente protegen a los agresores; fomentando que la violencia de género siga perpetuándose.

Se espera un pronuniciamiento claro y contundente del Ministerio de la Mujer, del Ministerio de Justicia y que se revierta este fallo históricamente vergonzoso y ofensivo para las víctimas de Castrillón, y para toda víctima de violencia de género.

Las denunciantes exigen que se designe un nuevo fiscal que aborde el caso con enfoque de género y todas las pruebas, evidencias y testimonios que la resolución del fiscal Guzmán Baca no ha tomado en cuenta y que a continuación las denunciantes hacen de público conocimiento en el comunicado transcrito acá abajo.

[Como periodistas con enfoque de género, invocamos a nuestrxs colegas a dar un tratamiento sensible y adecuado de este tema en sus medios, a respetar el anonimato de las víctimas que así lo eligen y a cuidar cualquier lenguaje o difusión de esta noticia en una manera que exponga más a las víctimas al machismo y sexismo imperante.]


COMUNICADO DE LAS DENUNCIANTES DE GUILLERMO CASTRILLÓN

Hace tres años, 17 mujeres de distintas edades y profesiones denunciamos públicamente a Guillermo Castrillón por delitos contra la libertad sexual. La mayoría no nos conocíamos y revelábamos nuestras historias por primera vez. Durante esos años de silencio, cada una había creído que era la única víctima.

Una gran proporción de las denunciantes éramos alumnas de Castrillón en el momento en el que ocurrieron los abusos. Otras, éramos jóvenes actrices bajo su dirección. En ambos casos, lo sucedido se dio en el marco de una relación asimétrica, donde él tenía autoridad y poder sobre nosotras.

A partir de la publicación de los testimonios, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), en su rol rector de protección de los derechos de las mujeres, decidió asumir nuestra defensa. Durante un largo proceso de investigación se recabaron 15 denuncias formales que pusieron en evidencia un mismo modo de operar del agresor.

Hace unos días el titular de la Trigésima Fiscalía Provincial Penal de Lima, Marco Guzmán Baca, emitió una resolución en la que solicita se proceda a archivar las 15 denuncias en contra de Guillermo Castrillón, declarando no ha lugar para formalizar la denuncia penal.

Los argumentos empleados por el Fiscal Guzmán Baca para sustentar su decisión demuestran una mirada sesgada que traslada la culpa a las víctimas. Entre las razones que esgrime, se encuentran, por ejemplo, la suposición de que no evidenciamos una afectación severa y la inexistencia de testigos que hayan presenciado el delito directamente. Asimismo, sugiere que las denunciantes desvirtuamos nuestro testimonio por no haber identificado el abuso inmediatamente.

El fiscal no toma en cuenta la evidencia presentada por nuestra defensa, incluyendo la pericia psicológica realizada al agresor, ni considera las relaciones de poder que el presunto acusado tenía con sus alumnas. Estos argumentos no solo nos indignan, sino que nos revictimizan.

En primer lugar, porque desvalorizan nuestra verdad y nuestra voz como prueba de lo ocurrido.

En segundo lugar, porque desconocen la dificultad que enfrenta cada víctima para reconocer y revelar su experiencia, sobre todo cuando existe un vínculo cercano con el abusador.

Finalmente, porque minimizan las consecuencias que ésto trajo en nuestras vidas y el largo trabajo emocional que cada una ha hecho para poder comprender y asumir lo sucedido.

Durante estos 3 años, hemos confiado pacientemente en que la justicia cumpliría su tarea. Pero, frente a esta cuestionable resolución, sentimos el deber de pronunciarnos nuevamente, con la valentía que esto requiere.

Exigimos al Ministerio Público que:

  • Se revierta este dictamen que dispone el archivo definitivo de nuestras denuncias.
  • Se designe un nuevo fiscal para nuestro caso.
  • Se lleve a cabo una nueva investigación exhaustiva con enfoque de género.

Le pedimos a la ciudadanía que nos siga acompañando en estos momentos tan determinantes y que alcen la voz con nosotras en contra de la impunidad. Este es un propósito que nos debe movilizar, no solo para cambiar un dictamen inadmisible, sino para exigir un nuevo enfoque en el tratamiento de las denuncias por agresión sexual que cumpla con respaldar a las víctimas y no proteja a quienes representan un peligro para la sociedad.

E.L.B.F
M.I.V.T
K.H.H.
M.C.D.
A.M.S
S.L.G.A
L.A.P.T.
S.B.M
C.B.T.
L.B.L
R.L.D.M.T.A.
R.P.F.CH.
A.C.C.
D.R.R.

Aquí puedes acceder al comunicado original.

Foto: Perú 21


SOBRE LA AUTORA

Claudia Cisneros Méndez – Periodista y comunicadora con estudios de mujer, sexualidad y género. TW

4 poemas de Alma Karla Sandoval

Muertos

En esta noche, porque vienen,

el aire es una risa de fuego que da frío.

La tierra se deja humedecer por memoriosa,

por el maíz blando del perfume

y todo aquello que esta noche crece

a la sombra de un latido de sal,

del trago de tequila dándole luz al fotorama.

Vienen y el esqueleto danza en el paisaje,

en la bruma que nada sabe del volcán ni de los ríos.

Qué viva es la eternidad y la escalera al cielo.

Qué amor por la nave de la noche brilla en su cuerpo de fantasmas.

Qué corona de espinas y amuletos que no pueden tocar, ya no.

No con su purgatorio ennegreciendo el útero

y las cadenas y el orgasmo de la muerte

que es caminar sobre los mares.

No más esta noche con chocolate y canela,

con lengua dulce y besos amargos, no más.

La muerte nos creció donde se acaban las pestañas

y el barro que fuimos se quiebra en el incesto.

Hermanos todos, todos entrampados,

todos persiguiendo la carne del otro que es la nuestra,

el sabor a cempasúchil, esa piel de la agonía,

el anís en el pan que nos consume.


Muertos. Publicado en el poemario «Cementerio de pequeñas cosas» (2008). EdicioneZetina.


Plazo Fijo

Acá está tu soledad, te la devuelvo.

Perdona que la haya torturado

antes de descuartizarla.

Fue presa fácil.

No hubo que esperar entre los lotos,

no hizo falta adormecerla.

Te la entrego por partes,

]salada con el sudor

de las mujeres que te amaron.

Te la doy cruda.

No disfruté cazarla.

Plazo Fijo. Publicado en el libro: Vaga forma de acercarse a la luz para quemarla (2015). Simiente.



Autopsia de un vestido

Hola, no me había dado cuenta.Acá el texto de Autopsia de un vestido que se encuentra en el libro Donde el pez termina (2016)


AUTOPSIA DE UN VESTIDO

Aquí se las llevan,
las despedazan
o las devoran.
Aquí, al centro,
las sepultan
o las arrojan heridas,
no es suficiente
con su llaga en medio.

Aquí las levantan
y las explotan,
se las roban a gritos
como el calor
se mata con un golpe
de agua fría.
Aquí nadie regresa
por sus cuerpos,
es un viaje sin retorno
ir detrás de ellas.

Aquí se las bañan,
se las entregan,
y se las devuelven
con un muerto
muy vivo en el útero.
Aquí nadie quiere
hablar en su nombre;
también las borran,
las ultrajan
con machetazos
de olvido,
pero antes se la llevan,
luego las despedazan
ante los ojos del mundo
quien lame sus restos
como una bestia.

Aquí las marcan
con una cruz,
con un discurso,
con otra a la que raptan.
Aquí a todas les nace
un negro apellido,
un rigor mortis
en forma de cuerno
y no se puede decir
lo que pasa con ellas.
Tampoco aplauden su poesía,
su derecho al sol
o la forma
en que miraron la tarde.

Aquí las secuestran
de modos distintos:
las mutilan con lentitud
a pleno invierno,
a pleno verano,
ante los ojos del
padre, del novio
del esposo,
del hermano,
del hijo.
Aquí nos quema el ácido
que las destruye.
Aquí la voz,
aquí la súplica
de un mar
de pancartas.
Aquí lo urgente
y lo inútil
como un papalote
en la tormenta,
como moscas gordas
sobre los cadáveres.


El país extraño

Ven, están matando gente afuera.

Haremos de la sangre un recuerdo lejano.

Soy tu mujer imaginaria.

La golondrina de mi nuca es lo que resta

de las distancias antes de los frutos negados.

Te puedo hablar de lo que nunca sucede

con mi chistera en medio del terror y la pólvora.

Están matando gente afuera.

Deberías besarme y yo parar los juegos del granizo.

¿Quién va a salvarse de esta ceremonia oscura?

¿con qué ojos sino los tuyos que alimentan

la conversación en Comala?

Sueño que vienes como el poeta que nada quería

más allá del adiós buscando

un país extraño y un río sucio.

Sueño que vienes, pero siguen matando gente afuera

y nos quedamos haciendo la vida al otro lado del ventanal.

Lo básico, eso te doy, flores ardiendo en la tormenta.

Mi mano si nos movemos entre cadáveres de niños.

Mi boca en tu mente que nos busca

igual que el náufrago a una bengala.

El país extraño (Premio Nacional de Poesía Ignacio Manuel Altamirano 2013). Publicado en el poemario: Tratado de Bengalas (2015). Mantis Editores.


Alma Karla Sandoval (México, 1975). Poeta, periodista y docente. 

Es Premio al Mérito Periodístico 2019. Premio Nacional de Poesía María Elena Solórzano 2019. Premio de Obra Inédita, en la categoría de ensayo, del Fondo Editorial de la Secretaría de Turismo y Cultura de Morelos, 2020.

Premio Nacional de Narrativa Dolores Castro 2015. Premio Nacional de Poesía “Noble y Leal Ciudad de Tepic 2015”. Premio Nacional de Poesía Ignacio Manuel Altamirano 2013.

Premio Nacional de Periodismo, AMMPE, 2011, y los Juegos Florales de Cuernavaca, Morelos 2012, en cuento y novela corta.

Obtuvo apoyos del FOECA y del FONCA en 1999 y 2001. En 2010 y 2018 se le concedió la Beca de Creadores e Intérpretes con trayectoria del PECDA.  

Cuenta con más de veinte libros publicados. Su obra ha sido traducida al inglés, francés, rumano, portugués y ruso.

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